Es importante conocer a la gente. Entonces podemos decir quiénes son. “Es mi tío, mi abuelo, mi médico … mi amigo. “           

Un día, Jesús preguntó a sus discípulos: “Para la gente, ¿quién soy yo? ¿Qué dice la gente de mí? ¿Y vosotros, que decís de mí? ¿Quién soy para vosotros? “       

Ahora mismo, vamos a escuchar lo que contestaron los discípulos. Luego, podrás preguntarte: Y para mí, ¿quién es Jesús?

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Texto completo de esta historia:​

¿ES JESÚS UN PROFETA, ELÍAS, JEREMÍAS O …?

 

 Ese día, Jesús está solo con sus discípulos. Acaba de orar. Les dijo:      

  • ¿Quién dicen que soy? Para la gente, ¿quién soy yo? ¿Qué dicen de mí?

Los discípulos no están incómodos de esta pregunta, ¡hablan todos de él!         

  • ¡Algunos dicen que eres Juan el Bautista! – Otros dicen que eres un profeta, tal vez Elías o Jeremías.
  • En Nazaret, la gente dice: ¡Jesús! ¡Es el hijo de José el carpintero y María es su madre, creció aquí!

– No todas las personas dicen lo mismo, pero cuando han visto todos los milagros extraordinarios que haces, cuando te han escuchado hablar, todas dicen: es un hombre especial. Nunca hemos visto a alguien como él, es un maestro.  

  • Y vosotros, les dijo Jesús, ¿quién decís que soy?
  • ¡Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo! contesta Pedro.
  • Eres feliz, Pedro, le dijo Jesús, porque lo que acabas de decir, no viene de ti, de tu inteligencia, sino de mi Padre que está en los cielos, es él que te lo reveló, que te lo dio a conocer. Esta es la verdad sobre la cual se establecerá el reino de Dios, y nadie podrá destruirlo. Él que Dios había prometido enviar para salvar a su pueblo soy yo. “Entonces Jesús empieza a anunciar a sus discípulos lo que le sucederá. Tendré que ir a Jerusalén y allí sufriré mucho. Los hombres religiosos me matarán, pero resucitaré al tercer día.

Los discípulos están asombrados por esas palabras. ¿Cómo es posible? ¡Él quien hace tales milagros, quien tiene tanto poder! ¡La gente quiere hacerlo rey! ¿Por qué sería condenado a muerte si no ha echo nada malo? No es justo.        

A Pedro ya no le importa:

  • ¡Ah no! ¡Esto no te pasará a ti! le dice a Jesús.

Pero, se equivoca y Jesús le reprende severamente.

  • Eso debe suceder porque vine por eso, es el plan de Dios para la salvación de todos los hombres. Soy el Mesías, el libertador prometido.

Seis días después, Jesús asciende a una montaña alta. Se lleva a Pedro, Santiago y Juan con él.

Mientras está orando, de repente, la apariencia de su rostro se pone a brillar, es deslumbrante como el sol y su ropa se vuelve blanca como la luz. Es como si se levantara un telón y revelara su gloria, su naturaleza divina.          

Y repentinamente, aparecen dos hombres en la

gloria, están hablando con él.     

Pedro, Santiago y Juan les reconocen, son Moisés y el profeta Elías.      

Hablan de la inminente salida de Jesús hacia Jerusalén y de su muerte.

 Como los dos hombres están a punto de irse, Pedro le dice a Jesús:      

  • Maestro, es bueno que estemos aquí. Vamos a colocar tres tiendas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías.

¡Pobre Pedro, no sabe lo que dice!

Aparece una nube luminosa. Moisés y Elías entran en esa nube y se oye la voz de Dios:        – Este es mi Hijo amado en quien pongo todo mi gozo. ¡Escuchadle a él!

 Los discípulos asustados se inclinan el rostro al suelo. Ya no se atreven a mirar a su alrededor. El que acaba de hablar es el Dios Todopoderoso.       

La luz resplandeciente desaparece.       Jesús se acerca a sus discípulos y les pone la mano encima:

– Soy yo, levantaos, ¡no tengáis miedo! les dice.

  Ha vuelto a ser como antes, un hombre como todos los demás. Pero Pedro, Santiago y Juan saben que Él es verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador prometido.

 

1, 2 3, 4 ¡Y TÚ Y YO!

Como Pedro, Santiago y Juan, yo también puedo decir que Jesús es el Hijo de Dios. Lo creo. Es mi salvador.  Y para ti, ¿quién es Jesús? Te sugiero que tomes el tiempo para reflexionar.

Leyendo el evangelio, escuchando nuestros programas 1,2,3 ¡Cuéntame!, orando, lo conocerás cada vez mejor.

Puedes encontrar la historia de la transfiguración de Jesús en el capítulo 9 del Evangelio de Lucas.

 

 4, 3, 2, 1 ¡Y NOSOTROS LOS PADRES!

El Evangelio nos presenta a Jesús tal como es, el Hijo de Dios que vino a salvarnos. Nuestros hijos necesitan saberlo, pero también creerlo.

Ciertamente, no tendrán el privilegio de verlo aquí en su gloria, como lo vieron Pedro, Santiago y Juan, pero, un día, todos los que le hayan seguido fielmente lo verán cara a cara en el cielo.

Podemos celebrarlo ahora con nuestros hijos.

Alegrémonos con ellos porque si no tenemos el privilegio como Pedro, Santiago y Juan de ver a Jesús, sabemos que un día, después de tiempos más o menos fáciles, le veremos en su gloria.    Hasta pronto en nuestras ondas.