Últimamente, los padres de Yanis tuvieron una entrevista con su maestro.

– Yanis ha hecho un buen progreso, les dijo, pero este trimestre se ha relajado, ¡tiene que volver a trabajar!

¿Entiendes lo que eso significa? Empezó bien, pero hay los amigos, los juegos, las burlas, las pantallas y los resultados de su trabajo que no fueron tan buenos como pensaba. En definitiva, muchas cosas que poco a poco, hacen que empezó a trabajar menos. Se relajó, un poco desanimado. Es tiempo que vuelva a trabajar. Las advertencias y el aliento de sus padres y de sus profesores lo ayudarán a recuperarse.

– Si persevera en su trabajo, lo conseguirá, añade el profesor.

“Perseverar incluso si los resultados aún no se notan”, fue lo que dijo Jesús una vez a sus discípulos.

– Perseverad en la oración y no os desaniméis cuando Dios no responde de inmediato.

Vamos a escuchar la parábola que les contó y al final podrás contestar a mi pregunta :

– ¿Por qué es importante perseverar en la oración?

Es en el capítulo 18 del Evangelio de Lucas donde encontrarás esta parábola de la mujer perseverante.

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Texto completo de esta historia:​

ORAR CON PERSEVERANCIA

 

Los discípulos están reunidos alrededor de Jesús, quien les cuenta una parábola :

Una mujer vestida de negro llama a la puerta de una casa grande y hermosa. Pam, Pam, Pam…

– ¡Ábreme, juez! ¡Ábrame, por favor!

Nada se mueve … La mujer continúa.

– ¡Ábreme! ¡Sé que usted está ahí!

Después de un largo momento, la puerta se abre y revela a un hombre con el ceño fruncido, las mandíbulas apretadas, visiblemente enojado.

– ¡Tú, otra vez ! ¡Ya llevo al menos diez veces que me molestas!

– Lo siento, señor juez ; ¡Tengo que hablar con usted absolutamente!

– No tengo tiempo que perder contigo. ¡Vete!

Ya está a punto de cerrar la puerta, pero ella insiste :

– Señor juez, desde hace un año, esta gente me causa un daño. Se aprovechan de la situación porque soy viuda y no tengo a nadie para defenderme, lo sabe usted bien.

El juez se encoge los hombros.

– Usted es el juez. ¡Así que hágame justicia! ¡Solo reclamo mi derecho, nada más!

Cada vez está más molesto e impaciente por verla irse.

– ¡Lo pensaré!

– Siempre es lo que dice usted y nunca hace nada.

– Sí, sí, lo pensaré, pero vete ahora, estoy ocupado. ¡Vamos vamos! ¡Vete!

Y le cierra la puerta en la cara. De camino a casa, se encuentra con una amiga.

– ¿Entonces, cómo pasó?

– ¡Como siempre! De verdad ese hombre no tiene corazón ; sin embargo, sabe muy bien que soy viuda y que no tengo dinero. Se niega a hacerme justicia mientras me quitan lo poco que tengo.

– ¡Qué vergüenza! A este hombre no le importa lo que piensa la gente. No teme a Dios, pero un día tendrá que rendir cuentas. ¿Qué vas a hacer ahora?

– ¡Volveré tantas veces como sea necesario!

Mientras tanto, el juez intenta calmarse.

– ¡Qué molesta es esta mujer! ¡Me enfureció tanto! ¡Si vuelve, la echaré fuera!…  murmura.

Se sienta en su sillón y reflexiona durante un buen rato.

– ¡Oh! Pero tengo mejores cosas que hacer, se dijo… ¡Voy a ocuparme de ello y no volverá a romperme los oídos! ¡Esta es la mejor solución de deshacerse finalmente de ella! De lo contrario, ¡es capaz de volver todas las semanas!

Unos días después, la viuda vuelve al juez…

– Entra, me voy a ocupar de ti, vamos a finalizar tu denuncia y restituiremos tus derechos. ¡Firmo tu documento ahora!

Jesús mira a sus discípulos y les dice :

– ¿Entendéis lo que significa esta historia? Si un juez malo e injusto como este finalmente respondió a la petición de la mujer, fue porque ella perseveró ; entonces, con mayor razón, Dios, vuestro Padre que está en el cielo, que es justo y bueno, aunque tarde, ¿no va a responder a la oración de sus hijos que están apenados y gritan a él, día y noche? ¿No les va a socorrer? Os digo que les responderá. Les hará justicia si confían en él. ¡Orad y no os relajéis !

 

1, 2 3, 4 ¡Y TÚ Y YO!

Puede suceder que oremos y Dios no responda de inmediato. Quizás esto te haya pasado. Entonces podemos desanimarnos y dejar de orar. Pero en esta parábola, Jesús nos anima a continuar, a perseverar. ¿Por qué? Bueno, esa es la pregunta que te hicimos :

– ¿Por qué es importante perseverar en la oración?

Porque nuestro Padre que está en los cielos es justo y bueno. Él escucha nuestras oraciones, nuestros gritos, nuestras súplicas. Siempre responde. Él nos cuida constantemente, pero sabe cuándo y cómo lo hará. Tiene en cuenta lo que es mejor para nosotros, para ti y para mí. Él puede decir “¡Sí!”, “¡No!” O “¡Espera!”, son respuestas.

Por eso te animo a que sigas orando con perseverancia y confianza como nos dice Jesús.

 

4, 3, 2, 1 ¡Y NOSOTROS LOS PADRES!

La mayoría de los niños son espontáneos y entusiastas. Les gusta que las cosas se muevan rápidamente y, a menudo, les falta paciencia. Viven en el momento. Les basta apoyar un botón y listo, ahí está la respuesta, pero con Dios no es lo mismo. ¡No va a responder necesariamente “a la primera”! Si no sucede nada rápidamente, es posible que se sientan decepcionados. Por eso es importante recordarles que Dios siempre está atento a sus oraciones, que les ama y que les dará la mejor respuesta en el momento oportuno.