Hemos hablado de la creación y vimos cómo Adán y Eva vivían felices con Dios pero también cómo le desobedecieron, y prefirieron obedecer al diablo. Desde ese día, vino la desgracia a la tierra, el mal entró en el corazón de todos los hombres y desde entonces hay una separación entre Dios y los hombres. Quizás nos preguntemos ¿cómo se acercarán los hombres a Él?

Esto es precisamente lo que vamos a ver ahora y al final de la historia, podrás contestar  la pregunta del día: ¿cómo se llama el Salvador prometido?

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Para los animadores

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Texto completo de esta historia:​

Adán y Eva vivían felices en el paraíso. Gozaban de perfecta salud y no conocían ni el miedo ni el mal. Dios venía cada noche para hablar con ellos.

Un día tomaron una decisión terrible. En lugar de seguir obedeciendo a Dios, decidieron escuchar al diablo. Fueron castigados. Dios los echó del paraíso.

El mal había entrado en sus corazones y en el mundo entero, trayendo todo tipo de dolores y lágrimas que te puedas imaginar. Su vida ya no fue la misma, ahora estaban solos, separados de su Dios. Pero Dios, quién todavía los amaba, les hizo una promesa.

¿Sabes cuál fue esa promesa?

 Les prometió que enviaría a alguien para salvar a los hombres de esta situación. Un salvador tan poderoso que vencería al diablo. Es una buena noticia, pero pasarán siglos antes de que esa promesa se haga realidad.

Entonces… ¿cómo podrán los hombres acercarse a Dios, para ser perdonados de su desobediencia, de sus faltas? ¿Tienes alguna idea?

Dios dijo:

– Sacrificaréis un cordero, será castigado en vuestro lugar y podréis acercaros a mí. Pero os lo repito, algún día no habrá más necesidad de sacrificios. Os enviaré al Salvador que prometí.

Durante años, Dios preparó la venida de ese Salvador. Eligió a Abraham, un hombre del que has oído hablar antes. Sus descendientes se convirtieron en el pueblo de Israel. De ese mismo pueblo saldría el Salvador que Dios iba a enviar.

 

Más tarde, le dio a Moisés los 10 Mandamientos.

¿Por qué los 10 mandamientos? Pues bien, para ayudar a los hombres a tomar  decisiones correctas, a tomar buenas decisiones.

Seguro que conoces algunos de ellos:

  • Honrarás a tu padre y a tu madre
  • Amarás a tu prójimo
  • No matarás
  • No robarás
  • No mentirás

 

¿Qué opinas de estos mandamientos? A mi, me parecen excelentes. Si todos hiciéramos lo que Dios pide, la vida sería más agradable. Pero… no siempre lo conseguimos, nuestro corazón no es tan bueno como podríamos pensar. Por eso, Dios también dijo:

– Cuando venga el Salvador, cambiará vuestros corazones, vuestros pensamientos.

Pero, ¿cómo iba la gente a reconocer a ese salvador? Puede ser que te hayas hecho la pregunta. Pues Dios mismo dio pistas.

Aquí van dos:

  • Una señorita tendrá un hijo y lo llamará Emmanuel. Ese salvador será, por lo tanto, un bebé que vendrá al mundo de manera sobrenatural.
  • Su lugar de nacimiento: un profeta había dicho que nacería en el pequeño pueblo de Belén.

Mucha gente conocía la promesa de Dios. Algunos, que no le daban mucho crédito, continuaron viviendo sin tomarla en cuenta, desobedeciendo a Dios, pero otros  esperaban su cumplimiento con impaciencia. Se alegraban, diciendo:

– ¡Por fin ! Dios podrá perdonar nuestras desobediencias, recibirnos en su presencia.

Oraban y hacían todo lo posible para serle agradables.

Y un día, hace más de 2000 años, Dios dijo:

– ¡Ahora todo está listo, ya llegó el momento y envío al salvador!

Pero no diremos más por hoy; nos volveremos a encontrar para averiguar qué pasa a continuación en nuestro próximo programa.

 

1, 2 3, 4 ¡Y TÚ Y YO!

Somos afortunados de vivir después de la llegada de este salvador. No necesitamos esperarlo más, ya vino pero ¿lo conoces?

A medida que avanzemos con nuestros programas, descubrirás lo maravilloso que es. Lo conozco desde hace mucho tiempo y, sin embargo, todavía quiero conocerlo mejor. Más lo conocemos y más lo amamos.

Demos respuesta a la pregunta de hoy: ¿Cuál es el nombre del Salvador prometido? Por supuesto, se trata de Jesús.

 

 4, 3, 2, 1 ¡Y NOSOTROS LOS PADRES!

 

Solo hemos repasado brevemente lo que sucedió por varios siglos en la vida del pueblo que Dios ha elegido para sí, pero es útil que los niños comprendan las razones de esta separación entre Dios y los hombres, la promesa que él hizo, la necesidad de un salvador y, por lo tanto, la razón por la que vino Jesús. Seguro que tendréis la oportunidad de volver a hablar de todo esto con ellos. Poco a poco su conocimiento se irá aclarando. Al descubrir a este salvador, también descubrirán quién es Dios.